El Pulso de los Sentimientos – Segunda Parte

Título: El Pulso de los Sentimientos – Segunda Parte

Autor: Luis Bustillos Sosa

Categoría: Un Cuento de Ciencia Ficción

Antes de continuar con la segunda entrega de esta historia fantástica, te invitamos a leer la primera parte de El Pulso de los Sentimientos; ya que este es un cuento de ciencia ficción que se compone de tres partes, sin más preámbulos aquí te ofrecemos el episodio número dos; esperando que lo disfrutes.

Su angustia fue más cuando se dio cuenta que sus manos se desintegraban, aquel vórtice estaba maldito, su cuerpo se hacía añicos y él no podría hacer nada; después se perdía su conciencia en las entrañas de una negra oscuridad.

—Bienvenido Remigio —Una dulce voz sacó al viajero del ensueño.

—¡Hola!… —contestó tímidamente el aventurero sin advertir quién le hablaba.

Nada tenía explicaciones, aquel hombre estaba intacto, no sentía ningún malestar; lo más seguro es que sus figuraciones le habían propinado un mal momento. Sonriente se daba cuenta que se hallaba en un lugar hermoso; los árboles eran gigantes, cargados de portentosos frutos que a primera vista se miraban de gran exquisitez.

Un verde vivo reinaba en el monte, también el sol rutilante y un cielo azul eran los demás comparsas de un fantástico paisaje, que a diario llenaba de alborozo a cualquier ser vivo que tuviera la suerte de estar en ese edén. Pero, nada podría igualarse con lo que se había posado ante los ojos del viajero que se encontraba extasiado contemplando a un ser angelical con apariencia humana; era una diosa encarnada en mujer, con una mirada hechizante capaz de robarle el alma hasta al individuo de conciencia más negra.

—Hola soy Kyannayk… tú debes ser Remigio —dijo la bella criatura.

—Sí, ese es mi nombre —respondió un tanto embelesado el ingeniero.

—Espero que te guste mi mundo, has sido Teletransportado hasta aquí —Creyó escuchar el visitante mientras miraba alelado que le sonreía la chica.

Un Cuento de Ciencia Ficción: El Pulso de los Sentimientos - Segunda Parte

Kyannayk vestía de uniforme plateado que hacía juego con sus ojos grises, tan grandes y seductores. De porte alto sin rebasar los dos metros, con largos cabellos dorados que le llegaban a dos palmos más abajo del hombro. Su rostro de facciones finas, la tersura de su blanca piel y su cuerpo hermoso eran la mejor armonía de su belleza; su dulce voz… un lindo trinar que penetraba hasta lo más profundo del alma.

Estás disfrutando la parte dos de El Pulso de los Sentimientos, un cuento de ciencia ficción original de Luis Bustillos Sosa; una fabulosa historia de aventuras.

 

Remigio seguía absorto, las suaves palabras que había escuchado no eran de aquella mujer, pues estaba seguro de que esos labios rosados nunca pronunciaron nada. Se sentía tan confundido que buscaba alguna respuesta, en eso se encontraba cuando de pronto percibió un nuevo mensaje que lo sacó de sus cavilaciones.

—Querido amigo —Remitió Kyannayk—, pon mucha atención; estoy contactando contigo a través de la mente; en este instante estás recibiendo mis palabras sin que yo te tenga que hablar y aunque en este mundo tenemos nuestro propio lenguaje, la manera universal de comunicarse es por medio de la Telepatía. Sé que tienes muchas interrogantes, las cuales intentaré aclarar y comenzaré diciéndote que tus pensamientos los puedo percibir, siempre y cuando me lo permitas, por lo que si quieres manifestarme algo; esa será la mejor forma de entablar una conversación conmigo.

—Puedo comprenderte y si quiero que conversemos, pero tengo varias dudas: ¿En qué lugar estamos, cómo y por qué fue que llegué a este sitio? —Pensó Remigio tratando de concentrarse.

—Si me permites, te brindaré una amplia explicación de todo lo que te gustaría saber, te invito a que sigas mi detallada “exposición” concienzudamente; ya que después de esta “charla”, te darás cuenta lo valiosa que será nuestra entrevista y sabrás que ha valido la pena embarcarte en esta maravillosa aventura.

—Te escucho con atención Kyannayk —“dijo” el forastero en sus pensamientos.

La hermosa joven, tomó de la mano a su nuevo amigo, invitándolo a pasear a la sombra de los colosales árboles; y mientras avanzaban en un andar sosegado, mirándose el uno al otro por el rabillo del ojo; comenzaron a detallarse los enigmas que dejarían en claro, el porqué de la visita de aquel foráneo personaje.

—La historia que vas a conocer, quizá te llegue a parecer un cuento de ciencia ficción; pero es tan real como lo soy yo —empezó a decir Kyannayk al tiempo que esbozaba una bella sonrisa—. Lo que a continuación voy a narrarte, despejará varias de tus dudas y servirá de argumento para que comprendas los motivos por los cuales te encuentras aquí, sin más preámbulos… todo comienza así:

«—Hace mucho, pero mucho tiempo en algún lugar remoto del universo se reunieron los principales representantes de la confederación intergaláctica, para discernir el interés de 16 razas alienígenas por viajar hacia otros “mundos”; los cuales parecían ser muy diferentes al de ellos. El objetivo principal de esos seres, era el de conocer y entender a las diversas formas de vida existentes en otras partes del cosmos; y en base a esa justificante, los miembros del mando supremo interestelar autorizaron tal petición; pero con algunas condicionantes: Mantenerse al margen, es decir sólo de forma expectante para no intervenir y menos generar algún tipo de daño a las desconocidas civilizaciones.

»—Una de esas razas, era la de nosotros que procedía de Paraddez; nuestro planeta ancestro. Aquel “mundo” eran un lugar hermoso… un bello paraíso, no existía la maldad mucho menos la avaricia. Había siempre equidad y los habitantes se trataban como hermanos; todos trabajaban al ritmo de sus talentos, con lo que se obtenían los bienes y servicios que se intercambiaban entre los pobladores, sin llegar a depender de líderes o mundos externos.

»—Cuando la confederación de las galaxias, aprobó que las diferentes razas se trasladaran a buscar otras vidas; un grupo de compañeros oriundos de nuestro planeta padre, viajó por el cosmos hasta encontrar un hermoso mundo; estoy hablando del tuyo. Luego, el clan se dividió en dos partes; una de ellas fundó a Paraddez 2 y la otra a este bello lugar donde ahora nos encontramos, al que se le dio el nombre de Paraddez 3.

»—Estos “pequeños mundos” están en algún lugar “muy cerca” de tu planeta; la belleza y cordialidad de Paraddez también se comulgan aquí, ya que nos rige lo mismo: Los buenos sentimientos; los cuales, en la mayoría de las razas que viajaron por el universo no existen y estamos muy preocupados por ello, ya que 13 de éstas son perversas y peligrosas; la nuestra y las dos restantes profesamos la bondad.

»—Las insidiosas razas, pronto le pondrían fecha de caducidad al acuerdo inicial de los “jefes del universo”; cayendo varios planetas en las garras de esas malvadas criaturas. Tres de ellas son las que controlan a tu mundo desde las sombras, apoyándose en falsos líderes de tu especie; a quienes las extrañas entidades les han revelado tecnologías secretas, para hacerlos creer que son seres superiores.

»—Así fue cómo nació el dinero, que es un instrumento para manipular a la humanidad y que los oligarcas aprovechan para ser más poderosos; sin importarle el sufrimiento de ustedes y la agonía de la tierra. La avaricia de estos pseudodioses no tiene límites: pisotean, estrangulan, dividen, matan, destruyen, etc. y el dolor que lacera a tus iguales; es un exquisito manjar que alimenta el alma podrida de los que dominan tu mundo y a los seres ocultos que jalan sus hilos».

—Que gran razón tienes amiga —Pensó Remigio—, desgraciadamente eso está sucediendo desde hace bastante tiempo y ahora que puedo ver las cosas con más claridad; a mis 29 años, me repugna saber lo que pasa y siento una gran impotencia por no tener la medicina que mitigue aunque sea un poco el dolor, que nos causa esa terrible enfermedad.

—Si puedes cariño —“expresó” con dulzura la muchacha—, precisamente por eso es que estás aquí. Cuando nos dimos cuenta del actuar tan mezquino que esas tres razas tienen sobre tu mundo; se analizó por parte de nuestra especie, la posibilidad de ser un apoyo para ustedes; que les ayudara a contrarrestar el mal que los está destruyendo. Fue así, como se acordó formar comisiones con el fin de reclutar “humanos despiertos”; de ideales congruentes y de buenos sentimientos.

La muchacha después de mirar fijamente al visitante prosiguió.

—Tú eres uno de ellos, desde hace tiempo he logrado conectar en tus sueños; en los que te dibujé el rastro para que llegaras hasta aquí y me doy cuenta que funcionó; te distingues por ser noble e inteligente —y la chica volvió a sonreír—. Todo lo que te ha sucedido en el “bosque encantado”, estaba predispuesto para que vinieras hacia mí, yo fui el señuelo para que pudieras encontrar el KR-Fuljor; el aparatito que produce un bello fulgor y que te sirvió de llave maestra para abrir la entrada que te dio acceso a este precioso paraíso llamado Paraddez 3.

—Qué lindo señuelo —“dijo” Remigio apretando con ternura la mano de su compañía—. ¿Y dónde quedó ese artefacto de luces multicolores?

—Con lo nervioso que estabas no supiste ni dónde lo dejaste; pero no te preocupes, estaba programado para desintegrarse después de abrir el portal dimensional —repuso Kyannayk—. Antes de continuar, deseo saber si quieres que te ayudemos a erradicar la maldad que le hace tanto daño a los tuyos; tu respuesta no debe ser forzada, tiene que brotar desde tu corazón.

—Por supuesto que quiero hacer algo en bien de los míos y de nuestro moribundo hogar: La Tierra.

—Siendo así… es momento de que te entregue un obsequio —“expresó” la joven al tiempo que sacaba un raro brazalete del bolsillo de su chaqueta plateada—. Detengámonos y así te explicaré para qué sirve tu regalo —manifestó la muchacha de cabellera dorada tomándole la mano izquierda a Remigio.

Continuará…

Si estás disfrutando de esta historia de suspenso y te encantaría conocer el desenlace; entonces te invitamos a leer la parte final de El Pulso de los Sentimientos. Este es un cuento de ciencia ficción en donde a Remigio aún le esperan varias sorpresas por vivir; descubre cuáles son.

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