El Pulso de los Sentimientos – Parte Final

Título: El Pulso de los Sentimientos – Parte Final

Autor: Luis Bustillos Sosa

Categoría: Historias de Ciencia Ficción

Para los que adoran leer historias de ciencia ficción, en esta ocasión les traemos la última parte de este gran cuento de misterio y suspenso que con gusto decidimos compartir con ustedes. Antes, les recomendamos disfrutar la segunda parte de El Pulso de los Sentimientos para que no se pierdan ningún detalle de este fantástico relato. Sin más dilación aquí les presentamos el episodio final, ojalá que sea de su agrado.

La chica colocó aquel objeto de peculiar rareza en la muñeca del ingeniero, era de color azul aperlado con aspecto de un reloj futurista; Remigio al sentir sus manos y tenerla cerca, no pudo evitar hundirse en un mar intenso de ensoñación. Estaba enamorándose y no sabía hacia donde lo llevarían esas emociones, una cálida voz lo sacó de sus pensamientos.

—Lo que te coloqué en la mano izquierda se llama Pulsent2 y va en ese lado porque es el costado donde está el corazón. Fue diseñado especialmente para ti y sólo podrá funcionar en esa muñeca, ya que la energía se la proporcionará tu pulso. El cerebro que es capaz de generar los sentimientos, será el encargado de enviar señales a este dispositivo; siempre y cuando tus sentidos y emociones estén en armonía.

—¡Qué interesante!, y cuál es la finalidad en sí; de que yo posea el “Pulsent2” —inquirió titubeante Remigio.

—Es una de las tecnologías que te decidimos compartir, funciona con el pulso que envían los sentimientos que produce tu cerebro; a la que podrás activarle tareas por medio de tus pensamientos. Una de ellas es la pequeña pantalla que se proyecta en tu brazo, la cual te ayudará a recibir, enviar y procesar datos de diversos tipos; será la vía que utilizaremos para comunicarnos contigo.

Historias de Ciencia Ficción: El Pulso de los Sentimientos - Parte Final

—Es algo así como un pequeño ordenador del futuro —Pensó Briseño sonriendo.

—Exactamente amigo, será el medio por donde te enviaremos toda la información necesaria acerca de más tecnologías, que sin duda podrán ser de gran ayuda para la humanidad; además esta especie de pulsera funge de igual manera que el KR-Fuljor; así es que cuando quieras abrir una entrada dimensional, sólo tendrás que extender tu mano y activar con tus pensamientos las refulgencias que develarán la puerta que ha de servir para teletransportarte; eso sí, esto último sólo podrá ser posible; en puntos muy específicos que te iremos revelando con el tiempo.

Estás leyendo la parte final de una de las historias de ciencia ficción escritas por Luis Bustillos Sosa. El Pulso de los Sentimientos es un cuento de suspenso y misterio que su autor permitió amablemente publicar en este sitio.

 

—Me parece genial todo lo que me estás diciendo, pero de verdad… esos secretos que me compartirás podrán romper las cadenas que aprisionan a los seres de mi planeta —“dijo” Remigio un tanto dubitativo.

—¡Claro que sí! —asintió la chica—, aunque antes debes de entender… que el cambio comienza por uno mismo; y tú ya diste el primer paso para que eso suceda: Has despertado; además tienes esa inquietud de ayudar a tus semejantes para que hagan lo mismo. El poder de la mente es inimaginable; pero a los seres de tu mundo, se los han arrebatado los falsos profetas que ustedes mismos se encargaron de colocar en un pedestal y de eso ellos se aprovechan para succionarles con saña todas sus energías vitales.

—Lastimosamente es cierto —“susurró” Remigio quien seguía muy atento a la “conversación”.

—Creo sin temor a equivocarme, que se ha llegado el momento de recuperar todos los poderes que en ustedes están adormecidos, por supuesto no me refiero a los que en apariencia da la opulencia; sino a las grandes capacidades que una fuerza universal tuvo a bien brindarles y que líderes mundiales al amparo de seres oscuros han reducido a un poco más que nada; adueñándose de sus voluntades.

—Todo lo que dices es verdad —“dijo” aquel hombre un tanto absorto.

—Hay varias argucias que han servido de trampa a tus congéneres y estas fueron concebidas desde las sombras por todos los que mueven los hilos de tu planeta. Estas perversas conspiraciones, tienen atrapada a tu especie en una compleja maraña; de la que conforme pasa el tiempo, es más difícil librarse. Algunas de ellas son: el consumismo, el entretenimiento, la religión, la salud, etc. la mayoría de ellas tergiversadas a su conveniencia; todo con un sólo propósito: dominar y destruir a tu mundo.

—Malditos sean… mil veces malditos —“masculló” Remigio con enfado.

—Los que se consideran amos de la Tierra, ven a tu especie como pequeñas piezas que en conjunto hacen funcionar al engranaje de una máquina perfecta generadora de riquezas, en donde ellos controlan los mandos; pero se han olvidado que ustedes sienten, razonan y eso podría servir para destruir a tal maquinaria. En otras palabras, cuando los humanos se cansen de cargar la plataforma donde se encuentran esos nefastos seres que se creen omnipotentes y dejen de sostenerlos; ese día empezará su desplome.

—Suena tan fácil, pero en realidad todo es tan complicado —“objetó” Briseño—. Qué es lo que se debe hacer para combatir a esa plaga que ha invadido a nuestro hogar.

—Puedes tomar como modelo a nuestra hermandad, en este mundo buscamos la autosuficiencia, cultivamos lo que consumimos, producimos lo que usamos; no dependemos de nadie más que de nosotros mismos y la fuerza universal que nos ayuda. Desarrollamos la inventiva, por lo que nos esforzamos por crear tecnologías propias; que nos ayuden a tener mejor calidad de vida. La educación con valores, es la base fundamental de nuestro crecimiento espiritual; lo que conlleva a regirnos por los buenos sentimientos.

—Qué bella tu civilización —“expresó” Remigio un tanto emocionado— ¿Qué más se podría hacer allá en donde vivo?

—Podrías regresar a tu aldea y sembrar la semilla de la esperanza, primero con tu familia y luego con tus cercanos; producir tu propios alimentos, usar energía limpia o alterna, emular a tus ancestros en los tiempos que el monte les respondía con comida y sustento; por sentirse agradecido de cuidarlo y protegerlo. Hay tantas cosas que se pueden hacer… también cuando se justifique podrás usar nuestras tecnologías —“expuso” un tanto pensativa Kyannayk.

—¿Cómo cuáles? —“inquirió” Remigio denotando un gran interés.

—Debes saber que somos capaces de levitar —“expresó” la muchacha al tiempo que se suspendía en el aire y avanzaba sin tocar la superficie—. También dominamos la Telequinesis —El ingeniero miró con sorpresa cómo se desprendía un fruto de un árbol y volaba hasta sus manos—. Nos podemos teletransportar y la muestra de eso es… que hoy tú estás aquí. De todas esas tecnologías y otras más, podrás apoyarte para empezar a recuperar el gran poder que se encuentra aletargado en la mente de los humanos; que a decir verdad es prodigiosa. Con el tiempo se darán cuenta, que no será necesario usar ninguna de estas técnicas desarrolladas en Paraddez; porque llegará el momento que el cerebro de ustedes, vuelva a ser capaz de realizar cosas que nunca se imaginaron.

—Ah… en la tierra eso sólo sucede en las películas y las historias de ciencia ficción —“aclaró” aquel hombre.

—Es lo que les han hecho creer a ustedes los que dominan a tu mundo —atajó Kyannyak—. Es más, en mi planeta bien sabes que sólo existe la bondad; pero estamos preparados por si algún virus de la maldad intentara hacernos daño. Nuestras técnicas psíquicas están desarrolladas para protegernos de un evento así. Cuando a alguien se le mueren los buenos sentimientos sus pensamientos se vuelven estériles y al sucederle eso, no podrá producir ni conseguir ningún alimento o satisfactor; por lo que comenzará a marchitarse como una flor cuando le falta agua… hasta morir.

—¡Vaya… Vaya! —“expresó” el viajero.

—Lo mismo podría aplicarse para los seres perversos de tu planeta; pero creo que no será necesario porque con el tiempo ustedes podrán recuperar todo el poder de la mente. Eso les liberará de las cadenas que hasta hoy les han hecho tanto daño; es decir, serán totalmente libres y la maldad ya no podrá alcanzarlos.

—Ahora comprendo varios de mis sueños; están muy relacionados con lo que me has compartido hoy —“dijo” Remigio sin dejar de ver los grandes ojos que le hacían estremecer—. Te agradezco mucho que me hayas elegido para emprender esta grandiosa aventura que me hizo conocerte. Tengo todavía una duda y me encantaría que me la aclararas: ¿Cuándo mencionas a la “Fuerza Universal” te refieres a Dios?

—Podría ser, aquí creemos en una Fuerza Universal que es la creadora del Todo, la que mantiene el equilibrio en El Universo y en la cual confiamos. A pesar de que existe la maldad; la bondad tarde o temprano ha de reinar, porque son varios los seres en el cosmos que somos de buenos sentimientos.

—Entonces es Dios —“expresó” sonriente el “turista” mientras volvía a tomar la mano de la celestial criatura—. ¿Te volveré a mirar?… me encantaría…de..—“dijo” aquel muchacho con voz trémula.

—¡Claro que sí amigo!, esto apenas comienza… tú y yo tenemos bastante tiempo que estamos en sintonía y así seguiremos durante un buen rato más. Regresa con los tuyos; a ese lugar que te dio la vida; ahí será el semillero en donde habrás de predicar con el ejemplo y podrás despertar las conciencias de los más cercanos a ti; voy a seguir de cerca todos tus logros y cuando menos te lo esperes iré a visitarte —dijo sonriente Kyannayk.

—Ah antes de irme —agregó la hermosa joven—; te daré unas últimas recomendaciones: El Pulsent2 sólo funcionará cuando lo tengas en tu muñeca izquierda, todas las técnicas que te lleguemos a compartir serán de uso exclusivo tuyo, siempre y cuando se amerite utilizarlas; no debes abusar de eso. Sé reservado, no andes contando por doquier que posees “secretos que ayudarán a destruir a los poderosos” porque peligrarías tú y la misión. Si te llegara a derrotar el “virus del mal”, es decir que nuestras tecnologías cayeran en manos de terceros, ya sea por dinero o porque te diste por vencido, todo lo que te hayamos revelado o entregado será indescifrable y te habrás fallado a ti mismo y por ende a la humanidad. Remigio, no defraudes a todos los que creemos en ti —finalizó diciendo la chica.

—¡No los defraudaré! —Pensó con elocuencia el ingeniero.

El viajero presentía que la despedida estaba cerca y siguiendo a los impulsos de sus sentimientos abrazó a Kyannayk para después plantarle un beso en la mejilla, hubiera querido probar sus labios; pero sabía que no era correcto ilusionarse así. Cuando retiró sus manos, quiso decirle más cosas al menos con la mirada; sin embargo no pudo hacerlo, se dio cuenta que ya era muy tarde para eso, pues la rubia cabellera empezaba a desintegrarse; tenía que despertar de aquel sueño, una dura realidad lo esperaba.

Las primeras estrellas titilaban en el firmamento, la noche se embriagaba de calma con el chirriar de los grillos. El viento soplaba perezoso, cuando en la Cueva de los Sapos un haz de luz púrpura y turquesa iluminó su interior. Al poco, una fulgurante puerta con destellos multicolores se abrió y un hombre emergió de ella.

Era Remigio Briseño, quien volvía de un fantástico viaje dispuesto a rescatar su gente de la miseria. Sabía que no estaba tan lejos su terruño, pues la gruta en que se encontraba la había recorrido palmo a palmo en su juventud; allá abajo estaban sus raíces: el lugar que un día lo viera nacer.

Tamazolitlan, un viejo pueblo minero del que sólo quedaban ruinas, en ese lugar “subsistían” sus padres y sus hermanos. Pero los recuerdos añejos alimentaron de esperanza al ingeniero; aquella población que ante sus ojos se veía desolada, en otros tiempos había sido una tierra de abundancia.

Estaba consciente que tenía mucho que hacer, para despertar en su gente las ganas de salir de aquel letargo; para inyectarles la confianza necesaria de creer en ellos mismos; pero estaba dispuesto a intentarlo predicando con el ejemplo.

Había alguien que lo inspiraba: era Kyannayk, esa bella imagen que ya era dueña de sus pensamientos. Sus enseñanzas y secretos, lo motivarían a luchar sin descanso por un mundo mejor; para romper los grilletes que tanto daño le causaban a los suyos. Sabía que aquello sería posible de lograr, si seguía el rastro de los buenos ideales; sin dejar de hacer caso al Pulso de los Sentimientos.

FIN

Esperamos que haya sido de tu total agrado este relato de aventuras, misterio y suspenso. Si te gustaría leer más historias de ciencia ficción, te invitamos a seguir visitando nuestro sitio y recomendarlo con tus familiares y amigos, varios cuentos cortos y largos están por publicarse; no te los pierdas.

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